lunes, 1 de abril de 2013

La autora del Himno del Señor de los Milagros fué Isabel Rodríguez-Larraín Pendergast

Ella nunca tuvo interés en actuar en los grandes escenarios, porque le gustaba hacerlo en capillas recoletas y cuando servían para alguna actividad benéfica como Cruz Roja. Entre sus amigas estaban Mercedes de la Torre de Ganoza y Albina Aramburu de Pardo que vivía en una casa del Jirón de la Unión por donde pasaba el Señor de los Milagros y desde ahí comenzó a empaparse del espíritu religioso de la procesión. Cuando se convocó el concurso, se dedicó a preguntarle a la gente cuanto sabía de la procesión. En un momento creyó que no iba a concretar nada. En tal desesperación, su padre le dijo que escribiese. En tales perplejidades, conversó con su amiga Mercedes de la Torre, quien al día siguiente la sorprendió enviándole a primera hora los papeles y la tinta china más fina que existiese en Lima. Toda la tarde se la pasó ensayando pentagramas y en el momento de escribir las primeras notas se le nubló la vista, sobreviniéndole un llano inconsciente que terminó por despintar su trabajo. el sueño le ganó, se despertó y, sin cenar, tocó piano hasta el amanecer. Nunca supo, en realidad qué había interpretado, pero varios días después escribió de corrido casi toda la marcha del Señor de los Milagros. En todo este proceso, pudo visualizar toda su vida, en especial las veces que había tomado contacto con la procesión y el templo de las Nazarena HISTORIA DE LA AUTORA DEL HIMNO DEL SEÑOR DE LOS MILAGROS En el corazón de este "megaevento" morado (novena, procesión, fiesta, devoción…) Señor de los Milagros vibra con música propia el himno que aglutina a todos los devotos. La autora -Isabel Rodríguez-Larraín Pendergast- nació en Lima, en una casa ubicada frente a la iglesia de San Marcelo, el 5 de julio del 1903 y fue bautizada el 30 de diciembre del mismo año en San Sebastián. Fueron sus padres Emilio Rodríguez-Larraín Ruiz e Isabel Pendergast Bustillos. Familia muy virtuosa en la que nunca faltaban el rosario y misa a diario. Tuvieron 17 hijos, de los que Isabel fue la cuarta. El matrimonio vivió 68 años de felicidad. Al morir el padre a los 96 años de edad, Isabel compuso una pastoral dedicada al Papa Pablo VI. –Fue Emilio Rodríguez Larraín un gran abogado, solicitado por siete presidentes de la República y que con el Dr. Javier Prado y Ugarteche elaboró la Constitución de 1920. Fueron patrocinadoras de la construcción del templo parroquial de Miraflores, ayudando al padre vicentino P. Plasencia. Vivieron en la zona de San Marcelo, luego cerca del óvalo Balta, junto al mar y, posteriormente en Miraflores. De niña aprendió solfeo y piano con el Profesor Guerdes, quien, además, la preparaba junto a sus hermanos para interpretar al final de temporada un fragmento de zarzuela, una representación que podían acompañar con un teatro de títeres y declamaciones de poesías vascas enseñadas por la abuela Emila Larraín, quien por cierto tocaba muy bien el violín. Un día, Isabel, con siete años de edad, se apoderó del piano y fuera de programa interpretó el Opus 18 de Chopin, con la sorpresa y el aplauso de los familiares y amigos –entre los que se encontraba el Presidente Augusto B. Leguía.. Tenía una linda voz de soprano, y aprendió piano, guitarra y violín. Aun en la ancianidad impactaba interpretando a Chopin, Mozart o Straus. Con el tiempo, las intercalaba con sus propias composiciones, especialmente tres sonatas que dedicó a la Virgen María y una canción para su sobrina Cecilia Rodríguez-Larraín Salinas. Compuso también muchos valses tipo Strauss y hasta una pastoral de navidad y una música de carnaval: "Viene el diablo y también sopla". Era la típica señora de sociedad de Lima. Su profesor le Guerdes le dijo que "ya no tenía que enseñarle más" y le animó a viajar a Europa. En Roma aprendió a escribir música, en Florencia recibió clases de dibujo y en París adquirió el gusto por la lectura. Ella nunca tuvo interés en actuar en los grandes escenarios, sino que gustaba hacerlo en capillas recoletas y cuando servían para alguna actividad benéfica como Cruz Roja o la Sociedad Entreneux. Punto final de su carrera de concertista fue en el último cumpleaños de su madre, marzo de 1974, ante más de cien descendientes de sus padres; fueron más de dos horas continuas al piano, interpretando sus mejores composiciones. Al fallecer su madre, en octubre de este mismo año, sin dejar su vida de relaciones sociales, pasaba temporadas en un convento de Argentino. "Sin ser mundana –decía- soy andariega". Entre sus amigas estaban Mercedes de la Torre de Ganoza y Albina Aramburu de Pardo que vivía en una casa del Jirón de la Unión por donde pasaba el Señor de los Milagros y desde ahí comenzó a empaparse del espíritu religioso de la procesión. Cuando se convocó el concurso, se dedicó a preguntarle a la gente cuanto sabía de la procesión. En un momento creyó que no iba a concretar nada y angustiada dejó pasar el tiempo –dos días aunque a ella le pareció toda una eternidad. En tal desesperación, su padre le dijo que escribiese. En tales perplejidades, conversó con su amiga Mercedes de la Torre, quien al día siguiente la sorprendió enviándole a primera hora los papeles y la tinta china más fina que existiese en Lima. Toda la tarde se la pasó ensayando pentagramas y en el momento de escribir las primeras notas se le nubló la vista, sobreviniéndole un llano inconsciente que terminó por despintar su trabajo. La tarea se le antojaba superior a sus fuerzas, el sueño le ganó, se despertó y, sin cenar, tocó piano hasta el amanecer. Nunca supo, en realidad qué había interpretado, pero varios días después escribió de corrido casi toda la marcha del Señor de los Milagros. En todo este proceso, pudo visualizar toda su vida, en especial las veces que había tomado contacto con la procesión y el templo de las Nazarenas. La imagen del Cristo pasaba frente a su casa en San Marcelo y eso implicaba que había que guardar los caballos y trancar el portón; la espera del paso procesional se hacía interminable. Le comentaban que contemplaba la imagen con gran devoción y en verdad así era; el momento más intenso le llegaba cuando arrojaba los pétalos de rosa preparados por la abuela Emilia. En tales visualizaciones estaba su vivencia de ir a la procesión con Isabelita, su madre, su abuela, sus hermanas, sus sobrinas, sus tías y sus amigas, todas juntas caminando hacia su Cristo. En este sentimiento tan entrañable y delicado temió que la música resultara débil y se inspiró en la apoteósica salida del señor de su templo y en la imagen que mira a los fieles; por eso, puso en su música los trombones por delante, encontrando la fuerza de aquel tren que la llevó de Berlín a Roma para conocer el Vaticano y al Papa Pío XI. Ella solía animar las fiestas familiares y ensayaba a diario. Como trabajo profesional se desempeñó también como enfermera en Servicio Social. El sobrino Augusto –a quien agradezco los datos biográficos que he expuesto- vivió con tía Isabel desde los cinco años y la recuerda muy ordenada, pulcra, formal y con un carácter fuerte, independiente. Vivió prácticamente como una religiosa. Era muy austera y fervorosa. Compuso también el himno del Partido Político de Hernando de Lavalle. Murió el 28 de abril de 1991, cuando estaba a punto de cumplir los 88 años de edad.

domingo, 31 de marzo de 2013

Participación del Coro en la Misa del Domingo 31 de Marzo de las 12 del medio dia en la Iglesia Santa Rita de Vigo

Después de la Misa en la Iglesia de Santa Rita ,parte del coro alma corazón y vida con el párroco de la Parroquia Santa Rita en Vigo el domingo 31 de Marzo de este año ( Foto tomada por Laysa componente de este Coro ella es de la India —SALIMOS EN LA FOTO: Clari Rodriguez, Cecy Calle Llontop, Luisi Motta León, Natividad Chavez Calderon,Samuel el Padre Antonio, Naty, Nilda Torres Figueroa José Rodriguez y Mariluz Estrada Paredes

martes, 19 de marzo de 2013

QUERIDOS HERMANOS , RECORDEMOS.....

Uno de los obstáculos más grandes que se encuentra en el camino de la perfección, es ese deseo apresurado e inquieto de avanzar y de poseer las virtudes que uno sabe que aún no las tiene. Por el contrario, la verdadera manera de avanzar sólidamente y a grandes pasos, es tener paciencia, calmar y apaciguar estas inquietudes... no quieras adelantar a tu guía, par no extraviarte y apartarte del camino que el te traza; por que entonces, en lugar de llegar sano y salvo a tu destino, puedes caer en un precipicio. Este guía, es el Espirítu Santo, con tus trabajos e inquietudes, con tu turbación y tu apresuramiento, te le adelantas, bajo pretexto de querer ir más rápido y ...¿que ocurre?, vas al costado del camino, donde el terreno es más duro y áspero, y lejos de avanzar, retrocedes, o al menos pierdes el tiempo vanamente. Finalmente queridos hermanos, recordemos:..."Hágase tu voluntad así en la Tierra como en el Cielo" ¿tenemos acaso, la suficiente capacidad de esperar a que la voluntad de Dios dé sus frutos? difícil ...¿queremos los frutos ya mismo?, pero... ¿qué es lo que realmente queremos? : que se cumpla la voluntad de Dios o saciar nuestros deseos; de allí os dejo la pregunta: ¿Cuanta paciencia, consideras que necesitas hermano? . Que tengan un excelente día y muchas bendiciones. Nazarenamente en Cristo

sábado, 12 de enero de 2013

ORACION POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS 2013.

Del 18 al 25 de enero de 2013 REFLEXIONES PARA CADA DÍA. ¿Qué exige el Señor de nosotros? (Cf. Miqueas 6, 6-8) “Se te ha hecho conocer lo que está bien, lo que el Señor exige de ti, ser mortal: tan solo respetar el derecho, practicar con amor la misericordia y caminar humildemente con tu Dios.” El camino para el discípulo de Cristo implica caminar por la senda de la justicia, la misericordia y la humildad. La metáfora de ‘caminar’ ha sido elegida para enlazar los ocho días de oración, ya que, como una acción activa, intencional y prolongada en el tiempo, la metáfora de caminar transmite el dinamismo que caracteriza el discipulado cristiano. Además, el tema de la décima asamblea del CMI que tendrá lugar en Busan, Corea, en 2013, “Dios de vida, condúcenos a la justicia y la paz”, resuena con la imagen del Dios trinitario que acompaña a la humanidad y entra en la historia humana invitando a todos los pueblos a caminar juntos. Los ocho subtemas para la semana, que evocan diferentes maneras de caminar, nos permiten concretar la distintas dimensiones de un auténtico discipulado cristiano que camina «por la senda de la justicia que conduce a la vida» (Prov 12, 28). Día 1: Caminar conversando. Génesis 11,1-9 La historia de Babel y el legado de nuestra diversidad Salmo 34,11-18 «¡Venid y escuchadme!». La invitación de Dios a la conversación Hechos 2, 1-12 La efusión del Espíritu, el don del entendimiento Lucas 24,13-25 Conversación con Jesús resucitado por el camino Reflexionamos sobre la importancia del diálogo y de la conversación como un medio para superar obstáculos. Tanto para el ecumenismo, como para las luchas por la liberación de las personas en todo el mundo, la capacidad de hablar y de escuchar son fundamentales. En este tipo de conversación auténtica podemos llegar a reconocer a Cristo con más claridad. Día 2: Caminar con el cuerpo partido de Cristo. Ezequiel 37,1-14 «¿Volverán a vivir estos huesos?» Salmo 22,1-8 El siervo de Dios, ultrajado e insultado, grita a Dios Hebreos 13, 12-16 La llamada a ir hacia Jesús «fuera del campamento» Lucas 22, 14-23 Jesús parte el pan, dándose a sí mismo, antes de su Pasión Al reconocer la solidaridad entre Cristo crucificado y los “pueblos partidos” del mundo, como los dalits, intentamos juntos como cristianos aprender a compartir entre nosotros esta solidaridad de una manera más profunda. Se pone de manifiesto, sobre todo, la relación entre eucaristía y justicia y se invita a los cristianos a descubrir modos concretos de un vivir eucarístico en el mundo. Día 3: Caminar hacia la libertad. Éxodo 1, 15-22 Las matronas judías observan la ley de Dios por encima de la orden del faraón Salmo 17, 1-6 La oración confiada del que está abierto a la mirada de Dios 2 Corintios 3, 17-18 La gloriosa libertad en Cristo de los hijos de Dios Juan 4, 4-26 La conversación con Jesús lleva a la mujer samaritana a un modo de vida más libre Hoy se nos invita a celebrar los esfuerzos de comunidades oprimidas en todo el mundo, como los dalits en la India, cuando protestan contra todo aquello que esclaviza a los seres humanos. Nosotros, cristianos comprometidos con una mayor unidad, aprendemos que la eliminación de todo lo que separa a las personas es esencial para alcanzar la vida en abundancia, la libertad en el Espíritu. Día 4: Caminar como hijos de la tierra. Levítico 25, 8-17 La tierra es para el bien de todos, no para la ganancia personal Salmo 65, 5b-18 La efusión fructífera de la gracia de Dios en el mundo Romanos 8, 18-25 El anhelo de toda la creación de la redención Juan 9, 1-11 Jesús sanando, barro, cuerpos y agua Tomar conciencia de nuestro lugar en la creación de Dios nos une los unos a los otros, porque nos hace ver nuestra interdependencia, entre nosotros y con la tierra. Teniendo en cuenta la urgencia del cuidado del medioambiente y de una correcta y justa repartición de los frutos de la tierra, los cristianos están llamados a unas vidas de testimonio activo en el espíritu del año jubilar. Día 5: Caminar como los amigos de Jesús. Cantar de los Cantares 1, 5-8 Amor y el amado Salmo 139, 1-6 Tú me sondeas y me conoces 3 Juan 2-8 Hospitalidad hacia los amigos en Cristo Juan 15, 12-17 Os llamo amigos Hoy reflexionamos sobre las imágenes bíblicas de la amistad y el amor humano como modelos del amor de Dios hacia cada ser humano. Vernos como amigos muy amados de Dios tiene consecuencias para nuestras relaciones dentro de la comunidad de Jesús. Dentro de la Iglesia, toda barrera de exclusión es incompatible con una comunidad donde todos son por igual los amigos muy amados de Jesús. Día 6: Caminar más allá de las barreras. Rut 4,13-18 La descendencia de Rut y Boaz Salmo 113 El Dios que ayuda al necesitado Efesios 2, 13-16 Cristo ha derribado el muro entre nosotros Mateo 15, 21-28 Jesús y la mujer cananea Caminar con Dios significa caminar más allá de las barreras que dividen y perjudican a los hijos de Dios. Las lecturas bíblicas de este día miran a distintos modos de superar las barreras humanas y culminan con la enseñanza de san Pablo: «Incorporados a Cristo por el bautismo os habéis revestido de Cristo. Ya no hay distinción entre judío y no judío, ni entre esclavo y libre, ni entre varón y mujer. En Cristo Jesús, todos sois uno» (Gál 3, 27-28).10 11 Día 7: Caminar en solidaridad. Números 27, 1-11 El derecho de herencia de las hijas Salmo 15 ¿Quién podrá habitar en el santuario de Dios? Hechos 2, 43-47 Los discípulos todo lo compartían Lucas 10, 25-37 El buen samaritano Caminar humildemente con Dios significa caminar en solidaridad con todos los que luchan por la justicia y la paz. Caminar en solidaridad tiene implicaciones no solo para los creyentes en cuanto individuos, sino también para la naturaleza misma y misión de toda la comunidad cristiana. La Iglesia está llamada y capacitada para compartir el sufrimiento de todos y de todas a través de la defensa y el cuidado de los pobres, los necesitados y los marginados. Esto está presente en nuestra oración por la unidad de los cristianos de esta semana. Día 8: Caminar en celebración. Habacuc 3, 17-19 Celebrando en tiempo de privación Salmo 100 La alabanza de Dios de la tierra entera Filipenses 4, 4-9 Vivid siempre alegres en el Señor Lucas 1, 46-55 El cántico de María El texto bíblico de este día habla de celebración, no en el sentido de celebrar un exitoso desenlace final, sino como signo de esperanza en Dios y en la justicia de Dios. Del mismo modo, nuestra celebración de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos es nuestro signo de esperanza de que alcanzaremos nuestra unidad en los tiempos de Dios y con los medios de Dios. Lo que Dios exige de nosotros hoy es que caminemos por la senda de la justicia, la compasión y la humildad. La senda del discipulado supone caminar por el camino estrecho del reino de Dios y no por las autopistas de los imperios de hoy. Caminar en esta senda del derecho conlleva las estrecheces de la lucha, del aislamiento que acompaña la denuncia y de los riesgos ligados a la resistencia a «las potencias invisibles que dominan en este mundo» (Ef 6, 12). Esto es especialmente verdad cuando a los que hablan francamente a favor de la justicia se les trata de alborotadores y perturbadores de la paz. En este contexto tenemos que entender que la paz y la unidad son plenas cuando se fundamentan en la justicia.

Misa por la Jornada Mundial de las Migraciones Dia: Domingo 20 de Enero - Lugar: Parroquia Ntra. Sra. del Perpetuo Socorro c/ Lalin 3 Vigo - Hora: 13:30

MENSAJE DE LOS OBISPOS DE LA COMISIÓN EPISCOPAL DE MIGRACIONES CON MOTIVO DE LA JORNADA MUNDIAL DEL EMIGRANTE Y EL REFUGIADO Deseamos que los hermanos bautizados en la Iglesia católica, venidos de otros países, puedan encontrar en nuestras parroquias su propia casa, lo que en-contraban en la comunidad cristiana aquellos “extranjeros en la Diáspora”, a los que va dirigida la primera carta de Pedro: En medio de la opresión políti-ca, la explotación económica y la exclusión social, encontraban en la comu-nidad cristiana la Palabra de esperanza, su familia, el lugar de convivencia en dignidad, sin tener que renunciar a lo más genuino de su cultura. Más aún, que encuentren la posibilidad de poner al servicio de los demás sus propios carismas, su manera propia de sentirse comunidad y su compromiso. ”Contigo tambien,” les decimos. Es una gracia comprobar cómo ya empiezan los inmigrantes (presbíteros, religiosos y laicos) a participar incluso en puestos de especial responsabilidad en nuestras Iglesias. La homegeneidad étnica y cultural, dominante en España hasta hace poco, ha dado paso a la diversidad. Esta diversidad puede y debe de ser contemplada como una riqueza, como un signo positivo del camino de los pueblos hacia la fraternidad universal querida por Dios. En España vivían en el año 2012, 5,7 millones de extranjeros, un 12% de la población. Si se incluyen en el cálculo los residentes nacionalizados, la cifra se eleva a 6,7 millones, un 14%. La tasa de paro de los inmigrantes es del 35%; entre los autóctonos, del 22%. Estamos, a la vez, en un escenario de grave crisis económica y moral, que está golpeando a numerosas familias, a muchas personas. La vida como viaje Ante el amplio movimiento de gentes en camino, considerado por algunos como el nuevo "credo" del hombre contemporáneo, la fe nos recuerda que todos somos peregrinos de los nuevos cielos y la nueva tierra en los que habite la justicia (2 Petr. 3,13 ). Con esta humanidad hace camino la Iglesia compartiendo su fe, su esperanza y su amor1. En un mundo, convertido en “aldea global”, en que llevamos a gala considerarnos “ciudadanos del mundo” y en el que encuentran todas las facilidades de circulación, los mercados y el dinero, parece que sólo hubiera fronteras para los emigrantes. La Iglesia reconoce el derecho de los Estados a regular los flujos migratorios y a adoptar medidas políticas dictadas por el bien común, garantizando el respeto de la dignidad de toda persona. Pero afirmado asímismo el derecho fundamental de las personas a emigrar (GS.5). Hay que seguir abogando por la implicacion de la comunidad internacional en el desarrollo de los pueblos más pobres, a fin de que en sus habitantes pueda hacerse real también el derecho a no emigrar proclamado tanto por el Beato Juan Pablo II como por Bendicto XVI. Las migraciones son en su mayoría, como dice el Papa, “el resultado de la precariedad económica, de la falta de bienes básicos, de desastre naturales, de guerras y desordenes sociales”. El hambre no conoce fronteras. En este Año de la fe queremos manifestar a todos, inmigrantes y autóctonos, una convicción profunda: Que lo mejor que nuestra Iglesia puede ofrecer a nuestros hermanos los hombres no son ni siquiera sus obras sociales, sino a Nuestro Señor Jesucristo, con Él todo lo demás viene por añadidura.. Terminamos con las palabras de Bendicto XVI: “Queridos hermanos emigrantes, que esta Jornada Mundial os ayude a renovar la confianza y la esperanza en el Señor que está siempre junto a nostros. No perdáis la oportunidad de encontralo y reconocer su rostro en los gestos de bondad que recibís en vuestra peregrinación migratoria. Alegraos porque el Señor está cerca de vosostros y, con Él, podréis superar obstáculos y dificultades”. Así lo encomendamos a la Bienaventurada Virgen María, signo de segura esperanza y de consolación, «estrella del camino» Los obispos de la Comisión Episcopal de Migraciones